Apoyado en la piedra…

El mar foto mia

Apoyado en la piedra, sobre el puente,
viendo correr el río,
he cerrado los ojos un instante
apenas y he creído

sentir que un aire puro me traía
olor a mar: a un mar que vi de niño
por vez primera, abriéndose a mi alma
su horizonte infinito.

Me pareció sentir que en el recuerdo
despertaba de nuevo aquel sentido
con ese olor a mar todavía
en mi sangre respiro.

José Bergamín Gutiérrez (Madrid, 30 de diciembre de 1895-Fuenterrabía, 28 de agosto de 1983) fue un escritor español que cultivó el drama, el ensayo y la poesía.

Raíces

flor de arbol MIA

De las raíces de mi ser secreto,
en el lugar del tiempo,
vida vivaz florece y yo la siento
libando sangre y linfa
como el obsequio de una primavera.

Y más se aja mi rostro y más mis miembros
se cansan, más me veo igual
a flor y a fronda de una vida nueva.

Arturo Maccanti Rodrigues (Las Palmas de Gran Canaria en 1934-2014). Publicó sus primeros poemas en la revista universitaria Nosotros. Ha sido notable su labor de traducción, especialmente de poetas italianos. En 1985 fue incluido en la antología Chile en el corazón, editada en Barcelona. En 1986 la obra poética publicada por Maccanti hasta entonces fue objeto de un detenido estudio de Miguel Martinón en su libro La poesía canaria del mediosiglo. Recibió el Premio Canarias de Literatura en 2003.

 

 

Nuevas nupcias de Ceres

cardo azul
Cardo azul, fotografía de María J. Leza

 

Regresas en primavera sobre tus huellas antiguas
entre guijarros y arenas, donde a veces florece el cardo azul.
En tu imparable búsqueda a través de ríos y bosques,
una mañana vislumbras entre la niebla
retazos de ese misterioso laberinto, la vida.
Cuando crees poder gobernar alguno de sus reinos oscuros,
a medida que se aclara la visión,
es más nítido el rol de súbdito
bajo la tiranía de la resta:
rostros, años, sueños, piel…
Mas con esta luz nueva se embellecen los árboles y el mar;
incluso la tormenta: su rayo incendia las olas de la noche.
Resulta más leve anegarse bajo su manto
en un abrazo de amor.
Reina ahora de una tierra sumergida.

Carmen Bereciartúa, poeta, profesora y actriz vizcaína nacida en Bilbao. Estudió historia y música en su ciudad natal, ampliando estudios en Italia.

Autora de Viajero del aire (1988), Sombra (1989), Arquitectura azul prefabricada (1990), Bocetos de una acrópolis sitiada (1991), Realidad oblicua (1998) y Líneas de fuerza y fuga (2001), entre otros poemarios.

Compagina la enseñanza con el teatro y la realización de recitales poéticos. Ha colaborado como actriz en producciones del Centro para la Difusión de la Música Contemporánea (Ministerio de Cultura), de Radio Clásica (Radio Nacional de España), del Festival Internacional de Alicante. En 1998, tras una larga trayectoria como recitadora, funda “Orphenica Lyra”, agrupación con la que realiza numerosos recitales poético-musicales en diferentes escenarios vascos. Es colaboradora de “Zurgai”, entre otras publicaciones.

Escucha…

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Escucha.
Escucha.
Solo mantén la calma.
Está en el silencio.
No sabe a nada.
No dice nada.
Pero brota del vientre
de una rama que devora
la savia en las venas.
Escucha, amor.
Va oscureciendo
la lengua con su empuje.
Cómo se agarra a la tráquea
con su perfume.
Cómo te besa sin sexo
en el.pronombre.
Cómo desnuda tus ojos
En el viento.
Escucha.
El sonido es una
palabra nacida en el perfume
de un verbo dormido.
La.palabra es el.tesoro
que implora su libertad
bajo tu fragua.

Para María J. Leza

Isabel Rezmo, poeta nacida en Úbeda en 1975

Anunciación

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fotografía de María J. Leza ©

Inserto en soledad
de palabra vertida
que apenas hiriera el silencio,
siento la voz del sueño
con su descenso casi imperceptible
y sus labios de hielo,
mas no el letal dolor que de mí nace,
ni la perenne dicha del misterio aclarado
más allá de las cosas,
del último verano de la sangre
que en su final latir
crece trémula y nos inunda
de su postrer sollozo,
sino el misterio mismo con su propia presencia,
sus invisibles alas, sus invencibles olas
y la marea con que ahoga
la más inundada palabra
o aun la propia voz,
y llega sobre el lecho, silencioso,
negando su sonido,
a destacar su dura esencia
a despertar mi sueño con su sombra,
a rescatarse en mí
como cristal que guarda el recuerdo del aire,
como cuando el silencio
navega en aguas del silencio,
y sobre mi cuerpo desnudo,
tocando con su piel la húmeda frialdad
de mis labios y voz,
llegando hasta debajo de mis párpados,
me inunda lentamente, me apresa con sus redes
y en su océano quedo
como última voz abandonada
o el naufragio de sombra sobre sombra,
y comprendo que sueño y sombra,
confusos para siempre,
no pueden exclamar: “Ésta es mi sangre”.

Alí Chumacero, poeta y editor mexicano nacido en Acaponeta, Nayarit en 1918-2010

De su trayecto poético merecen destacarse los siguientes premios: “Xavier Villaurrutia”, “Alfonso Reyes”, “Nacional de Lingüística y Literatura”, “Amado Nervo”, “Nayarid” , y el “Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines-Gatine Lapointe” en 2003

Soneto

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Fotografía de María J. Leza ©

Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.

Francisco Luis Bernárdez, poeta argentino 1900-1978

Las nubes

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“bailarinas en el cielo” fotografía de María J, Leza ©

Inútilmente interrogas.
Tus ojos miran al cielo.
Buscas detrás de las nubes,
huellas que se llevó el viento.

Buscas las manos calientes,
los rostros de los que fueron,
el círculo donde yerran
tocando sus instrumentos.

Nubes que eran ritmo, canto
sin final y sin comienzo,
campanas de espumas pálidas
volteando su secreto,

palmas de mármol, criaturas
girando al compás del tiempo,
imitándole la vida
su perpetuo movimiento.

Inútilmente interrogas
desde tus párpados ciegos.
¿Qué haces mirando a las nubes,
José Hierro?

De “Cuanto sé de mí” 1957-1959

Poema de José Hierro, poeta madrileño 1922 -2002

Alma feliz

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Fotografía de María J. Leza © (todos los derechos reservados)

Alma feliz por siempre, pues lo fuiste un instante,
vuelve, ligera corza de la dicha pasada,
junto al frío torrente donde flota el recuerdo,
donde la rosa última de fugitivas horas
aún perfuma suave con su filtro de llanto.

Vuelve bajo la luna floral de primavera
a las tímidas huellas de dormidos senderos,
y aspira en esa rosa melancólica y pura
todo el bosque que arde perdido en tu memoria
con sus rojas maderas incendiando los días.

Como nauta que asiste impasible en su leño
al naufragio solemne de la torva tormenta,
desde la roca púrpura por el himno del rayo
mira al joven ahogado, coronado de algas,
flotar en la encrespada cabalgata marina.

Jardines de amatista, emergiendo sombríos
con pálidos estanques y la perla del cisne,
desde la lejanía pronunciarán tu nombre
y pulsará el ocaso sus laúdes de luna,
latentes como vírgenes corazones secretos.

Nocturnas bayaderas su cintura de estío
aplastarán corceles con las crines ardiendo.
Mensajeros errantes agitarán pañuelos
antes de ser talados por el hacha implacable
que convierte a los cedros en funerales lámparas.

Era niño y el claustro de la vida empezabas:
la mirada dorada, rubio el ligero rizo.
Bajo brisas de ensueño escondías al mundo
tus joyas de ternura, la soledad y su fuente,
como el avaro guarda metálicas luciérnagas.

Viviste bajo el ala florida de aquel tiempo
glorioso para el hombre. Hoy, que cansado vuelves,
mira cómo endiamanta tu llanto las ruinas,
cual pájaro de agua que anidara en sus yedras
cuando mayo suspira en las flautas fragantes.

Así fueron tus tardes. Así el viento. Las lilas,
el gorjeo diminuto de sus cálices tibios
deshojaban. De nuevo volverá todo un día.
Dime que has de volver con la mágica llave
de la puerta perdida en un muro de niebla.

Y será igual que entonces: el brodequín de oro
sobre la misma tienda. Gonfalones sagrados
pasarán en días santos. Madam Lily, la sílfide.
purpurina en el pelo, cantará en el alambre,
y un reguero de paja dejarán las carretas.

Escucha el preludiar de violines antiguos.
Ya ha empezado la danza. Los címbalos sonoros
gotean áureo polen en ansiosas corolas
y desnuda a la luz de trompas y de oboes
embriágate, oh alma, recordando tu dicha.

Pablo García Baena, poeta cordobés nacido en 1923, perteneciente al Grupo Cántico

** Nauta:   Persona cuya profesión o afición se ejerce en el mar o está relacionada con la Marina.

Que nadie te corte las alas

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Si volar pudieras
vuela bajo
para rozar las flores
y aspirar su aroma.
Vístete de blanco
con la flor de los almendros,
sacia tu sed
con las lágrimas del alba.
Emprende vuelo largo
y calmado,
dulcifica lo amargo
y saborea lo dulce.
Seduce a la noche
con cantos exóticos,
amilana a las sombras
con destellos de alas.
Si volar pudieras…
vuela alto,
para codearte
con altivas estrellas
y conversar con la luna.
.
Si volar pudieras…
Sueña… sueña…
.
Poema de María J. Leza ©

Sonata para adiós y flauta

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Fotografía de María J. Leza ©  

Te vas tan sola como siempre
te echaremos de menos
yo y los abrazos de la tarde
yo y mi alma y mi cuerpo.

Tu larga sombra se resiste
a abandonarnos, pero
has decidido que se fuera
contigo a todo riesgo.

De todos modos no querría
que enterraras tu sueño
aquel en que tu amor de nadie
era como un estreno.

Te vas de nuevo no sé a dónde
y tu adiós es un eco
que se prolonga y nos alude
como un último gesto.

Nunca guardaste la ternura
como pan para luego
estoy seguro de encontrarla
liviana entre tus pechos.

Te vas con paso de derrota
pero no me lo creo
siempre has vencido en tu querella
contra el odio y el miedo.

Quién sabe allá lo que te aguarda
ese allá tan desierto
que se quedó sin golondrinas
todo erial, todo invierno.

Mas si una tarde te extraviaras
entre el mar y el espejo
recuerda siempre que aquí estamos
yo y mi alma y mi cuerpo.

Mario Benedetti,  escritor, poeta y dramaturgo uruguayo. 1920-2009