Ahora que la noche

Rosa forner
imagen Rosa Forner

Ahora que la noche te pronuncia
se me acabó el silencio.
No se mucho de ti
pero puedes conmigo,
con todos los rescoldos de mi mente,
la oquedad en resistencia, el futuro impreciso.
Has decidido hacer correr las nubes
y en su lugar me has puesto un gran claro azul
delante de los ojos.
Precedes al amor,
eso es infrecuente,
prefieres encontrarte en lo difícil
y compensarte
grabando cercos nuevos
con el agua que tienes en las manos.
Ahora que la noche te pronuncia
y el silencio se acaba
con un concierto de horas de desvelo,
de oídos atentos a la puerta
y temores innatos ,
no me queda ya otra que averiguar que esto
que has traído contigo,
encima de la vida ,copando lo perenne,
que casi no me duelen estas llagas de ayer.

© Carmen Castejón Cabeceira, 1964. -( A Coruña, España). – Poeta , Escritora y artista multidisciplinar. Embajadora Universal de la Paz En España, designada por el Circulo Universal De Embajadores de la Paz de Ginebra.

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El tierno

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Él tiene sus modales

Para decir amor
no dice nada

Lleva las comisuras de mis labios
fuera de su cuerpo
Tiene palabras que me hacen falta
Hace del amanecer un deseo

Me sonroja y se marcha
con una sed que no le pertenece

Lleva algo de mi aire en sus pulmones

Trae animales en su boca
que comen cuando lo beso

Yo lo ando sin culpa
lo hago tierno en mis oficios.

Gabriela Rosas, 1976, poeta y narradora venezolana

Fábula

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“No probarás varón en 40 días” te dijeron.
Y habrás de recorrer la ciudad
con tu sangre guardada como ánfora de vino,
testimonio de estos días en que no dejas
abandonada tu tristeza
a la orilla de ninguna playa.

El viento no circula porque le está prohibido.
Te tiendes a la orilla de tus muslos
y ves pasar la vida y el sueño del inválido
y la loca carrera de la primavera
que todavía cree en la sombra del dios.

“No probarás varón en 40 días”
mujer de sangre dulce y tierna,
amarga y dolorida
como la voz del hambre.
No habrás de incrustarte en ninguna mirada
ni esperarás amanecer en compañía,
mujer que conoces el secreto del olor de la lluvia sobre la piedra
y la morada de los pájaros amigos de tu ventana.

Vencerás el plazo de la sangre enajenada,
recuperarás el cuerpo de nadie.
Recobrarás tus brazos
y tu voz de mujer
y tu amor de mujer sobre la tierra.

Thelma Nava (Ciudad de México, 25 de noviembre de 1932-Ibidem, 18 de agosto de 2019), poeta, escritora y periodista. Formó parte de los talleres literarios de Juan José Arreola y Tomás Segovia en la “Casa del Lago”, y de los del Centro Mexicano de Escritores e Instituto Francés de la América Latina. Estuvo cerca de los editores y colaboradores de la revista Metáfora y publicó su primera plaqueta de poesía Aquí te guardo yo (1957) en los Cuadernos del Cocodrilo que animaban, entre otros, Efraín Huerta, con quien se casó y a quien acompañó hasta su muerte. Fue cofundadora de la revista El Rehilete, jefa de redacción y después directora de Pájaro Cascabel, miembro del consejo de redacción de Manatí y de la dirección colectiva de La brújula en el bolsillo. Durante algún tiempo ejerció el periodismo cultural en El Día y por esos años, en 1962, se hizo acreedora al “Premio de Poesía Ramón López Velarde” convocado por el periódico Ovaciones.

Para entenderte

pareja separada

No quiero recordarte con tu carácter áspero
de anoche.
Me arrastro a la memoria de los días,
rebusco en nuestras horas
y encuentro la sombra de tu mano sobre mi
con la caricia tibia que me dabas.
En el reloj de arena los tiempos son parejos,
pero algo se cambia a veces ,que no cae de igual modo.
Las partículas cifran
los posibles instantes de ternura
o de angustia.
Cada segundo que salta ya es pasado cierto,
por eso es que yo vivo tan pendiente
de todas las fracciones,
por si acaso me vuelves a mirar
y de nuevo te entiendo.

© Carmen Castejón Cabeceira, 1964. -( A Coruña, España). – Poeta , Escritora y artista multidisciplinar. Embajadora Universal de la Paz En España, designada por el Circulo Universal De Embajadores de la Paz de Ginebra.

Lista de deseos

deseos
imagen libre de pixabay

(a Piolo)

Una boca que siempre se muerda los labios

Una flor con tantos pétalos como vida

Un cuerpo vacío para llenarlo

Una lámpara a punto de encenderse

Tres texturas de un mismo chocolate

Una ciudad entera sobre el cuerpo

Una lengua a punto de ser agua

Una cabellera que deje huellas

Un domingo por la tarde para siempre

Un cuento, un poema
Una pared, una cama, un estallido

Una bañera
por fin,
una bañera

Unas medias mordidas

Una piscina que nos recuerde
que somos
uno sobre el otro
paisaje y gemido

y que llegaste lejos
es decir,
tarde.

Gabriela Rosas, 1976, poeta y narradora venezolana

La muerte

cielo

La muerte está en el vértice
de cualquier verbo,
nos muestra los dientes
antes de mordernos el cuello.
Sorda al llanto,
indolente a todos los cuadros,
es lengua de múltiples papilas,
catedral de boca ancha,
dispuesta a dar pique de talle y torso.
No quiero sus tragaderas,
no me gustan sus ojos,
anuncian ausencias,
lagunas en el pulso,
espigas en la garganta,
tristeza,
ceniza,
olvido.
Sólo el giro del viento,
Sólo la mágia de un poema aún sin escribir
barre el luto de la frente.
Mientras tanto la inercia nos salva.

Consuelo Jimenez, poeta nacida en Barcelona , 1961

Esbozo para empezar un amor

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Certero, como el que apunta al corazón dorado de la uva
te aposentas en mí.
Preciso como el aire de junio,
la infatigable luz que se adormece en la tarde
o el grito del flamenco despedazando inútiles ocasos.

Por ti salgo a encender la pira de los sueños
y a cosechar gardenias imposibles.
Y las prendo a un pedazo de tronco fugitivo:
testimonio de ofrenda para el viento
–guerrero hecho de vidrio por el que se despeina
lánguidamente el árbol de un crepúsculo enfermo.

Porque llegas aquí,
porque estás en el bosque del prodigio, al comienzo
de una ternura más redonda que un disco de diamante
y más pura que el canto de un canario que tiembla
y se deshace al pie de una ventana de alcanfores.

Por eso, amigo mío, voy a pulir mis manos en tu rostro.

Porque estás aquí en ti yo creo
y creo en la llamarada de la tierra
y en el fulgor de un lago que te escucha
y se hace cada vez más transparente.
Quiero saberlo todo: lo que se esconde detrás de la violencia
de tus ojos, lo que hay bajo la cuerda tensa de tu piel.

Para decir el nombre de las cosas, la palabra precisa,
la que en ti permanezca, la que te diga buenos días
y te descubra el vuelo de la dicha, la orilla de los besos
circundados apenas por una lágrima cuidadosamente
amaestrada,
voy a iniciar la huida del silencio.

Antes que acabe el alba de seducirme con sus hojas de oro,
antes que el viejo árbol empiece a corretear a los conejos,
detendré la mirada en la resurrección de una esperanza
que se tienda a tu lado como un largo animal adormecido.

 

Thelma Nava (Ciudad de México, 25 de noviembre de 1932-Ibidem, 18 de agosto de 2019), poeta, escritora y periodista. Formó parte de los talleres literarios de Juan José Arreola y Tomás Segovia en la “Casa del Lago”, y de los del Centro Mexicano de Escritores e Instituto Francés de la América Latina. Estuvo cerca de los editores y colaboradores de la revista Metáfora y publicó su primera plaqueta de poesía Aquí te guardo yo (1957) en los Cuadernos del Cocodrilo que animaban, entre otros, Efraín Huerta, con quien se casó y a quien acompañó hasta su muerte. Fue cofundadora de la revista El Rehilete, jefa de redacción y después directora de Pájaro Cascabel, miembro del consejo de redacción de Manatí y de la dirección colectiva de La brújula en el bolsillo. Durante algún tiempo ejerció el periodismo cultural en El Día y por esos años, en 1962, se hizo acreedora al “Premio de Poesía Ramón López Velarde” convocado por el periódico Ovaciones.

Bajo la luz quemada

nubes senderista

Bajo la luz quemada,
tienen frío los ojos con que buscas
estas horas de octubre
y su jardín manchado de ginebra,
hojas secas, silencios
que de nosotros hablan al caerse.

Porque si ya no existe,
aunque nadie se ocupe de sus solemnidades,
hay noches en que llega la verdad,
ese huésped incómodo,
para dejarnos sucios, vacíos, sin tabaco,
como en un restaurante de sillas boca arriba
ya punto de cerrar.
-Nos están esperando.

Nada sé contestarte,
sólo que soy consciente de mi propia ironía,
porque el hombre es un lobo también consigo mismo
-Nos están esperando.

Negras y en alto, buitres silenciosos,
nos esperan las nubes en la calle.

Luis García Montero (Granada, 4 de diciembre de 1958) es un poeta y crítico literario español, ensayista, catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada. Pertenece a la generación de los ochenta o postnovísimos dentro de la corriente denominada poesía de la experiencia. Director del Instituto Cervantes desde 2018.

Ven

Thelma Nava
Thelma Nava

Ven
Ayúdame a insertar mi corazón
en la tapa de este libro enciclopedia
donde en cualquier momento puedo leerte
manual de fórmulas para ahuyentar la tristeza

Ven
ayúdame a olvidarte
a no seguir buscando
la mirada que pusiste en mi rostro
cada minuto diferente
ayúdame a olvidar nuestra hermosa soledad
de animales en celo
Si tú me ayudas
te prometo no salir a buscarte en los espejos
o en el fondo de la taza de té.

Thelma Nava (1932)
El Corno Emplumado,
Núm. 18, México,
abril de 1966

Thelma Nava (Ciudad de México, 25 de noviembre de 1932-Ibidem, 18 de agosto de 2019), poeta, escritora y periodista. Formó parte de los talleres literarios de Juan José Arreola y Tomás Segovia en la “Casa del Lago”, y de los del Centro Mexicano de Escritores e Instituto Francés de la América Latina. Estuvo cerca de los editores y colaboradores de la revista Metáfora y publicó su primera plaqueta de poesía Aquí te guardo yo (1957) en los Cuadernos del Cocodrilo que animaban, entre otros, Efraín Huerta, con quien se casó y a quien acompañó hasta su muerte. Fue cofundadora de la revista El Rehilete, jefa de redacción y después directora de Pájaro Cascabel, miembro del consejo de redacción de Manatí y de la dirección colectiva de La brújula en el bolsillo. Durante algún tiempo ejerció el periodismo cultural en El Día y por esos años, en 1962, se hizo acreedora al “Premio de Poesía Ramón López Velarde” convocado por el periódico Ovaciones.

Podría esperar

pareja

Podría esperar
mil años para amarte con todos los detalles,
aceptando tu silencio de roca,
tus palabras tan secas,
tu lento cavilar
que te come despacio,
las extrañas caricias en los vanos
y el desorden mental que favorece
que dudes más que yo que ya no es poco,
que me atosigues tanto.
Más hoy he decidido que lo nuestro funcione
Tal vez porque te has ido de repente
y yo me encuentro sola,
pero creo haber tocado la verdad en la noche.
Siento que tu me importas.
He prendido tus recortes de uñas
con un incienso verde,
para llamarte ahora y decirte
que no puedo esperar.
Mi modo de sentir es inconstante, nos parecemos algo,
eso lo causa el miedo.
Llegas a mi y como si leyeras
mis ojos sin mirarme, con la frente hacia el suelo,
paras mi grito trémulo y yo correspondo.
No me digas que no, que todo es obvio
y deja que te alcance una vez más.

© Carmen Castejón Cabeceira, 1964. -( A Coruña, España). – Poeta , Escritora y artista multidisciplinar. Embajadora Universal de la Paz En España, designada por el Circulo Universal De Embajadores de la Paz de Ginebra.