El recuerdo

chelin sanjuan
obra de Chelín Sanjuan 

Este día con aire de paloma
será después recuerdo.

Me llenaré de él
como de vino un ánfora,
para beberlo a sorbos cuando quiera
recuperar su aroma.

Antes que vuele hacia el ocaso, antes
de ver cómo se pierde entre la noche.

Olga Isabel Chams Eljach, conocida por el seudónimo de Meira Delmar, fue una poetisa colombiana de ascendencia libanesa.

Al bosque adormilado…

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Al bosque adormilado le brotan aves por los costados. Y las aves le hacen cosquillas en las ramas, y le cantan al oído, y le peinan las canas.

Al bosque le nacen crocos amoratados entre los dedos de los pies, y prímulas, y lirios amarillos y la hojarasca seca cuchichea sus celos antes de huir.

Al bosque le cuesta despertar porque se hace mayor; porque aún no termina de creerse que llegó la primavera a lomos de la última ventisca. Le gusta demorarse un poco en el invierno y remolonea más de la cuenta.

Al bosque no le gusta que le metan prisa. Hace las cosas a su tiempo, aunque todos estemos desesperados de esperarle.

Mientras aguardábamos, la primavera me sacó a bailar un vals entre los robles; y justo antes de esfumarse me plantó un beso entre los ojos. Y se escabulló tras todos los horizontes, huyendo con el sol.

Juan Goñi.

Foto: Robledal adehesado de Dantzaleku, junto a la ermita de San Pedro, en Altsasu/Alsasua, Sakana, Navarra-Nafarroa.

Música: Dmitri Dmítrievich Shostakóvich, es considerado por muchos como uno de los compositores más importantes del siglo XX. Aquí tenemos el Vals Nro. 2 de su “Suite para orquesta variada”, que muchos recordaréis porque fue utilizado en la banda sonora de la película de Stanley Kubrick, “Eyes Wide Shut”:
https://youtu.be/E3pv2mAbQ7M

PD: Tanta gente, disfrutando con respeto de la música clásica…. ¡qué envidia!

Era un caballo, o quizá no…

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Era un caballo, o quizá no, aquella extraña figura que emergía entre la floresta. Había salido del sendero persiguiendo el redoble de un pájaro carpintero. Desde lejos parecía un caballo de ajedrez enorme, tumbado, descansando. Pero era solo un viejo tronco comido por la hiedra y el musgo, solitario y silencioso en medio del bosque. La imaginación se dispara cuando caminas en soledad por la arboleda.

Era un caballo, o quizá no. Más bien parecía un unicornio convertido en leña. Quizá los unicornios se tornan en árboles cuando el día les sorprende lejos de su guarida, del mismo modo que yo me transformo en niño cuando la primavera me pilla caminando en soledad por el bosque.

A veces llueven chubascos de fantasía sobre mi bosque de fábulas y sueños. Y a mí me encanta empaparme en esos torrenciales diluvios de ilusión.

La realidad es demasiado malcarada como para soportarla a todas horas.

Se me olvidó el pájaro carpintero, pero oía tambores de amor en la arboleda cuando el unicornio me saludó. Después salió trotando. Y yo me desperté.

Juan Goñi.

Foto: Parque Natural de Bertiz, Navarra

Música: Schönherz & Scott / Sentimental Walk -Theme from “Diva”-
https://youtu.be/_WFaZ1VV2Bc

Dejo este amor aquí

omar ortiz
detalle de óleo de Omar Ortiz 

Dejo este amor aquí
para que el viento
lo deshaga y lo lleve
a caminar la tierra.

No quiero
su daga sobre mi pecho,
ni su lenta
ceñidura de espinas en la frente
de mis sueños.

Que lo mire mis ojos
vuelto nube,
aire de abril,
sombra de golondrina
en los espejos frágiles
del mar…
Trémula lluvia
repetida sin fin sobre los árboles.

Tal vez un día, tú
que no supiste
retener en las manos
su júbilo perfecto,
conocerás su rostro en un perfume,
o en la súbita muerte de una rosa.

Olga Isabel Chams Eljach, conocida por el seudónimo de Meira Delmar, fue una poetisa colombiana de ascendencia libanesa.

Booz canta su amor

Johnny Palacios Hidalgo (90)
Obra del artista Johnny Palacios Hidalgo 

Me he querido mentir que no te amo,
roja alegría incauta, sol sin freno
en la tarde que sólo tú detienes,
luz demorada sobre mi deshielo.
Por no apagar la brasa de tus labios
con un amor que darte no merezco,
por no echar sobre el alba de tus hombros
las horas que le restan a mi duelo.
Pero cómo negarte mis espigas
si las alzabas con tan puro gesto;
cómo temer tus años, si me dabas
toda mi juventud en mi deseo.

Quédate, amor adolescente, quédate.
Diez golondrinas saltan de tus dedos.
París cumple en tu rostro quince años.
Cómo brilla mi voz sobre tu pecho.
óyela hablarte de la luna, óyela
cantando lánguida por los senderos:
sus palabras más nimias tienen forma,
no le avergüenza ya decir “te quiero”.
Me has untado de fósforo los brazos:
no los tienen más fuertes los mancebos.
Flores palúdicas en los estanques.
de mis ojos. El trópico en mis huesos.
Cien lugares comunes, amor cándido,
amoroso y porfiado amor primero.

Vámonos por las rutas de tus venas
y de mis venas. Vámonos fingiendo
que es la primera vez que estoy viviéndote.
Por la carne también se llega al cielo.
Hay pájaros que sueñan que son pájaros
y se despiertan ángeles. Hay sueños
de los que dos fantasmas se despiertan
a la virginidad de nuestros cuerpos.
Vámonos como siempre: Dafnis, Cloe.
Tiéndete bajo el pino más erecto,
una brizna de yerba entre los dientes.
No te muevas. Así. Fuera del tiempo.

Si cerrara los ojos, despertándome,
me encontraría, como siempre, muerto.

Gilberto Owen 1904-1952, poeta mexicano

Elegía

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fotografía de Martin Stranka 

Me envuelvo en tu recuerdo
como en nieblas secretas que me apartan del mundo.
En la calle sonrío al amigo que pasa,
y nadie,
nunca nadie
adivinó mi muerte bajo aquella sonrisa
ni el frío sin consuelo de mis ojos que ciegan
pidiendo de los tuyos más desdén,
más veneno.
Ahora que la tarde se derrumba en las sombras,
y que el libro de versos resbala por mis manos,
ahora que la lluvia llora por los cristales
de mi ventana,
y llanto va a caer de mis ojos,
antes de que una mano encienda la dorada
llama de mi quinqué,
dime si tú no sueñas en tu balcón, ahora
que la lluvia nos une a los dos con sus lágrimas,
o si sobre el teclado de tu piano oscuro
agoniza Chopin
bajo tus manos trémulas.
Nunca sabrás el loco deseo que me tortura
de cautivar tus labios bajo mi boca ávida,
y sentir el latido de tu sien en mi mano
aprisionada como un pájaro aterido.
Pero no sabrás nunca nada de mi deseo.
Nada de cuando pienso desgarrar con mis dientes
los azules canales de tus venas
y juntos
morirnos desangrados, confundidas las sangres.
Pero estamos ajenos.
Yo sigo en mi ventana,
y tú soñando en otro mientras Chopin suspira,
ahora que aún no arde en mi quinqué la luz
y que a los dos nos une la lluvia con sus lágrimas.

Pablo García Baena, poeta cordobés nacido en 1923, perteneciente al Grupo Cántico

Cándido

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Tanto tiempo en silencio, tantos días
juntos sobre el jergón encarnizado,
sobre el ara o caverna de la cama
que altas cortinas, como altivos muros,
defendían de gritos y de música.
Amablemente preso te tenía
amor de seda y garra leonada,
inerme animal capturado
en incendiados bosques venatorios.
Mas en tus ojos un oscuro brillo
forestal, un latido bronco y libre
me decían que no es lo suficiente-
mente espesa la red entretejida,
como nupcial velambre o madriguera,
ni la llave de oro y la carlanca
seguros contra el odio del vencido.
Así un día te fuiste y los perros
ladraron a tu muerte entre la niebla,
entre el olvido, pájaro de lágrimas.
…Por las torres de Córdoba llovía…
Vuelves ahora en altas madrugadas
de recién lluvia, a encender los cirios,
ceremonial augusto del recuerdo,
por mi noche que alúmbrase en lo hondo
de nueva luz, oh lívidos puñales
levantados, fantasmas fulgurantes,
cartas, fotografías, siemprevivas,
volved a vuestras vainas, a los féretros
silenciosos que arrastra la corriente.
Junto a los olas yo también soy libre.

Pablo García Baena, poeta cordobés nacido en 1923, perteneciente al Grupo Cántico

 

 

Tu tronco de misterio…

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“Entre la luz y ninguna parte” obra de Martín Stranka 

Tu tronco de misterio es lo que me apuntala un cielo en ruinas.
Mis ojos solos no podían ya evitarme su caída.
Me enredo en sus raíces de lecturas mal soñadas,
me agosto en su hojarasca de frustradas invenciones,
pero tu tronco sobrevive a mis inviernos.

Lo ven por fuera, retorcido, muerto, oscuro,
pero hay una rendija para fisgar, y miro:
Yo voy por sus veredas claustradas que ilumina
una luz que no llega hasta las ramas
y que no emana de las raíces,
y que me multiplica, omnipresente,
en su juego de espejos infinito.

Yo cruzo sin respiro por su aire irrespirable
que desnuda un prodigio en cada voz con sólo dibujar
y en cada pensamiento con sentirlo.

Me asomo a sus inmóviles canales y me miro
de pájaro en el agua o de pez en el aire,
ahogándome en las formas mutables de su esencia.

Gilberto Owen, (1904-1952) poeta mexicano

Soledad imposible

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Fotografía de Jaroslaw Datta 

Soledad imposible conmigo tan aquí
y mi memoria tan despierta.

Y además la plegaria
por la estrella perdida, tan sin luz,
por Blanca de Nieves, dormida
nube con luna en su ataúd de cielo,
y por el campo, ese hospiciano prófugo
que equivocó la senda y se tiró,
ya cansado, a la orilla del camino,
desesperando de llegar al pueblo.

Y hay también las canciones perdidas
que no se sabe nunca quien cantó;
y esta correspondencia sin palabras
de ojos a estrella, de alma a luz de luna.

Gilberto Owen, poeta mexicano 1904-1952

Quiero huir de tu lástima…

PinoDaeni
Obra de Pino Daeni 

Quiero huir de tu lástima, y tropiezo
con mis zarzas de miedo
y con mi nido
de alegrías dormidas, y desgarro.

Has tendido
tu sonrisa en piedad a mi costado,
y te quedas
a mirarme ceder, sombra inclinada
como un tronco crujido
de castigos.

Tus dos brazos cruzados, y ya ajenos,
y una boca de beso
que se guarda.

Nunca me vi pequeña como ahora,
a los pies de tu altura
compasiva.

Nunca, como hoy, descalza
y azotada,
a un instante del nunca, irremediable.

Ya no vibra mi carne
en paraísos,
ni en infiernos, ni en manzanas, serpientes,
ni en exilios.

Una lacia
sensación de desgano que me arrastra,
un insomne desorden
de cabello, una pena tremenda de estar triste,
y un deseo
de morirme mañana,
antes que partas, y dejarte
sonreír de piedad sobre mi ausencia.

Poema de Matilde Alba Swann, poeta argentina 1912-2000
En la imagen, pintura de Pino Daeni, artista italiano 1939-2010