Juegas todos los días con la luz del universo…

Heide E. Presse
Obra de Heide E. Press

Juegas todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.

A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escribe tu nombre con letras de humo
entre las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte cómo eras entonces,
cuando aún no existías.

De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.

Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.

Tú estás aquí. Ah tú no huyes.
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.

Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.

Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.

Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.

Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.

Pablo neruda, Chile 1904- 1973.
Pablo Neruda, seudónimo de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, fue un poeta chileno, considerado entre los más destacados e influyentes artistas de su siglo; «el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma», según Gabriel García Márquez

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Poema de vigilia

Catrin Welz Stein 19
Obra de Catrin Welz- Stein

Escribo en la noche susurrante y ajena,
en esta calle mía agresiva y ruidosa
como plaza de Roma colmada de peregrinos espectaculares
y comerciantes pregoneros.
-El sueño es un ciervo que huye en lentos espirales-
Escribo en esta noche incitante y extraña;
a mi lado el color feliz de la quimera,
besa mis párpados,
araña las paredes,
penetra los poros,
se pierde en altos cielos…

Escribo en esta noche de inesperados laberintos:
en su penumbra,
como ascuas, espejos vigilándonos,
los rostros de los amados muertos,
los rostros de los vivos,
los innumerables rostros de la vida
y sus variados universos.
Escribo en esta noche lenta, envolvente como una profecía,
en la infinita vigilia de sus astros…
Mis palabras habitan la soledad.

Poema de Serafina Núñez, nació en La Habana, Cuba, el 14 de agosto de 1913- 2006

Mercedes Serafina Núñez de Villavicencio y Ortiz. Más conocida por Serafina Núñez. Poeta cubana. Recibió en 1995 el Premio Nacional de la Crítica Literaria. Su primer libro se publicó por el aporte económico del Premio Nobel español Juan Ramón Jiménez. Es una de las voces femeninas más poderosas y representativas de la lírica cubana del siglo XX, sin embargo, su obra resulta aún poco atendida por la crítica.

El trato

Tatyana-Ilieva-1
Obra de Tatyana Ilieva

Y tú vida, a tus anchas, abundando,
sin mirar dónde pisas.
Hay veces que se finca la impotencia
como un bajorrelieve por el alma.

¿Qué quieres, que esté siempre en los hangares,
dócil, como una flor en su maceta,
como un catón tirado por los suelos?

El día que tropiece con tu nombre
el día que te entienda,
sabré quien soy,
porqué me haces tanta falta,
y habrá un contenedor, arrinconando
la invalidez total de los espejos.

Y tú, déjalo así.
No pongas pegas.

del poemario Ático para dos

Blanca Sarasua Muñoz (Bilbao, 2 de noviembre de 1939), es una escritora y poeta española. Comenzó a escribir a los cuarenta años, mientras acompañaba a su marido, el pintor Ignacio Ipiña.​ Publicó su primer libro, Cuando las horas son fuego, con 44 años, y lo presentó de la mano de Ramiro Pinilla, uno de sus maestros, junto con Bernardo Arrizabalaga.​

Amante de la música, su libro Música de Aldaba coge el título de una anécdota sobre Beethoven y cómo surgió la Quinta sinfonía.​ Ha colaborado en revistas literarias como Zurgai,​ Albor (editada por la Academia Castellano y Leonesa de la Poesía), Amilamia, Alborada, y periódicos como El Correo o el Diario de Ávila, entre otros.

TE BUSQUÉ POR LOS SUEÑOS

Ivan-Slavinsky-4
obra de Ivan Slavinsky

Te busqué por la tierra, por largos
pasillos de seres. Te busqué por las noches,
por calles y sombras, por quietas esquinas
agudas. Te busqué por los días. Nadie
con carne y tacto me descubría tu nombre.

Te busqué por los bosques: altas miradas
rodaron por copas, por ramas, por quietas
palmeras, por viejos pinos lejanos. Pero nada,
nada tenía escrito tu nombre.

Te busqué por las hojas sobre vientres
de campos morenos. Te busqué por los trigos,
por valles y praderas de lirios, por montañas,
por fuentes. Por cada sendero oculto
iba gritando tu nombre.

Te busqué por los mares, por frágiles
barcas de marineros mojados. Te busqué
por algas, por peces, por rocas agudas,
por olas y anchas playas doradas.

Te busqué más abajo, en lo hondo, entre
viejas astillas de barcos remotos. Olvidadas
cartas marinas no decían tu nombre.

Te busqué por estrellas, por nubes,
por albas, por quietos celajes. Te busqué
por los aires, por la luna callejera,
por locas primaveras saltando.

Te busqué por el tiempo, por los siglos:
fríos cementerios no tenían tu nombre.

Tú eras un signo, un signo de ave
y nadie, nadie podría encontrarte.

Te busqué por los sueños:
Por los sueños, tú me estabas esperando.

Pino Ojeda, Las Palmas de Gran Canaria, 1916 – 2002, escritora española, que abarcó el campo de la novela, el teatro y la poesía.

Llanto sobre la noche

sergio martinez cienfuegos
Obra de Sergio Martínez Cienfuegos

No es de un niño esa queja,
no puede ser de un niño aunque del pecho
de un niño se derrame.
Este nocturno llanto salta
desde otro odre de dolor más viejo.
Sube desde la cueva
profunda donde el tiempo
va atesorando lágrimas,
congojas, sangres, zumos
de agonías, lamentos,
cada pena incubada
bajo la piel del hombre.
Del pozo adonde afluye
todo el dolor del mundo,
que allí lento fermenta
en el vasto sollozo
que ahora inunda la noche.

Sólo gárgola, cauce, leve arcaduz apenas,
es la carne del niño.
Ella cruje y se agita,
pero un enjambre amargo
de ajenas voces viene
a sonar en su boca.
Así una rama tierna
tañida por un viento gemebundo.

Manuel González Sosa (Guía, Gran Canaria, en 1921 – Las Palmas de Gran Canaria, Las Palmas, 25 de octubre de 2011), fue un poeta español. En 1958 fundó los pliegos poéticos San Borondón posteriormente la colección de poesía La fuente que mana y corre. También fue un incesante animador de la vida cultural canaria, mediante la creación de páginas especiales y suplementos literarios en la prensa regional. Su obra poética, publicada casi siempre en ediciones de reducida tirada, es una de las más importantes de la poesía canaria de posguerra. Su hondura y rigor constructivo, la reflexión metafísica y la indagación moral, unidos a una muy profunda depuración verbal, son rasgos que la definen e identifican.

Tu nombre sin letras

jose royo
Obra de Jose Royo

No sé decir adiós, no me enseñaron
no sé agitar la mano en los andenes.
Es mejor esperar, que dé la vuelta
ese tren que se va
que se disuelve, en un cambio de vías imposible.

Si tienes que marchar, que no me entere,
que un amigo no es algo recambiable.
Dónde queda tu timbre y su liturgia,
dónde queda tu nombre ya sin letras,
y qué haré yo
tiritando sin tu hombro.

Ya conoces mi esquina solitaria,
allí estaré
sujetando mis paredes;
escucharé por tí, ese chelo de los años
que suena por las tardes.

Y tendrás que volver
contra el olvido.

No sé decir adiós,
ya ves qué fallo.

del poemario Ático para dos

Blanca Sarasua Muñoz (Bilbao, 2 de noviembre de 1939), es una escritora y poeta española. Comenzó a escribir a los cuarenta años, mientras acompañaba a su marido, el pintor Ignacio Ipiña.​ Publicó su primer libro, Cuando las horas son fuego, con 44 años, y lo presentó de la mano de Ramiro Pinilla, uno de sus maestros, junto con Bernardo Arrizabalaga.​

Amante de la música, su libro Música de Aldaba coge el título de una anécdota sobre Beethoven y cómo surgió la Quinta sinfonía.​ Ha colaborado en revistas literarias como Zurgai,​ Albor (editada por la Academia Castellano y Leonesa de la Poesía), Amilamia, Alborada, y periódicos como El Correo o el Diario de Ávila, entre otros.

No vale

Agnieszka Wencka
obra de Agnieszka Wencka

Te digo que no vale
meter el sueño azul bajo las sábanas,
pasar de largo, no saber nada,
hacer la vista gorda a lo que pasa,
guardar la sed de estrellas bajo llave.
Te digo que no vale
que el amor pierda el habla,
que la razón se calle,
que la alegría rompa sus palabras,
que la pasión confiese: aquí no hay
sangre.
Te digo que no vale
que el gris siempre se salga con la suya,
que el negro se desmande
y diga “cruz y raya” al júbilo del aire.
Vuelvo a la carga y te digo: aquí no cabe
esconder la cabeza bajo el ala,
decir “no sabía”, “estoy al margen”,
”vivo en mi torre, sólo y no sé nada”.
Te digo y te repito que no vale.

Agustín Millares Sall (Las Palmas de Gran Canaria, 1917 − 1989) fue un poeta canario próximo a las corrientes de la llamada poesía social o poesía realista. Junto a sus compañeros de Antología Cercada se le considera precursor de dichas tendencias literarias, surgidas tras la Segunda Guerra Mundial.

Primavera del agua

omar ortizDunas
Obra de Omar Ortíz

Tinieblas es la luz donde hay luz sola

Unamuno

Sólo te pido el sueño indispensable
para tener confianza en mis sentidos,
para saber que escucho, siento, veo.

Eres ya mi costumbre ante la muerte,
la alegre duración de mi esperanza,
la gracia donde tengo nacimiento,

la tierra prometida, la presencia,
del corazón donde la sangre amante
ya es un pájaro ciego y sin memoria.

todo será en tu encuentro: la alegría
donde el amor la soledad inventa
y alumbra al corazón su misma llama,

la gloria triste de la carne joven
y el mirar donde doblan las campanas
del alba en movimiento de tu forma.

Sólo te pido el sueño indispensable:
la caricia del agua es sirena,
la caridad dio nacimiento al mito.

¿Quién ha dado a tu piel su desconsuelo?,
¿su mínimo temblor desesperado?
¿Quién asombró el perfil de la azucena?

Yo he visto el mar desnudo como un niño,
en tus ojos la noche y en el cielo
la luna con sus hijas de la mano.

¡Ven!, junto al sol que dorará las mieses
está la luz donde nacimos juntos
y el lirio anunciador de la alegría.

¡Ay tu soñada encarnación morena
primavera del agua, Abril, mar junto,
mar unido y sin fin!

Ya en tu abandono
la sangre es el misterio revelado
y el tiempo, tierra al fin, levanta el muro
¡qué limpia certidumbre, qué tranquila

seguridad tu advenimiento ofrece!
¡Qué reclinada comprensión del mundo!
¡Todo a tus pies en raudo sobresalto!

Luis Rosales Camacho (Granada, 31 de mayo de 1910-Madrid, 24 de octubre de 1992) fue un poeta y ensayista español de la generación de 1936. Miembro de la Real Academia Española y de la Hispanic Society of America desde 1962, obtuvo el Premio Cervantes en 1982 por el conjunto de su obra literaria.​

Canción de la noche sola

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Obra de Tatyana Ilieva

Fue mía una noche. Llegó de repente,
y huyó como el viento, repentinamente.
Alumna curiosa que aprendió el placer,
fue mía una noche. No la he vuelto a ver.
Fue la noche sola de una sola estrella.

Si miro las nubes, después pienso en ella.
Mi amor no la busca; mi amor no la llama;
la flor desprendida no vuelve a la rama,
y las ilusiones son como un espejo
que cuando se empaña pierde su reflejo.

Fue mía una noche, locamente mía:
me quema los labios su sed todavía.
Bella como pocas, nunca fue más bella
que soñando el sueño de la noche aquella.

Su amor de una noche sigue siendo mío:
la corriente pasa, pero queda el río;
y si ella es la estrella de una noche sola,
yo he sido en su playa la primera ola.

Amor de una noche que ignoró el hastío.
Somos las distantes orillas de un río,
entre las que cruza la corriente clara,
y el agua las une, pero las separa.

Amor de una noche: si vuelves un día,
ya no he de sentirte tan loca y tan mía.
Más que la tortura de una herida abierta,
mi amor ama el viento que cierra una puerta.

El amor florece tierra movediza,
y es ley de la llama trocarse en cenizas.
El amor que vuelve, siempre vuelve en vano,
así como un ciego que tiende la mano.
Amor de una noche sin amanecer:
¡acaso prefiero no volverte a ver!

José Ángel Buesa, poeta cubano, 1910-1982. Se le ha llamado el “poeta enamorado”. Ha sido considerado como el más popular de los poetas en la Cuba de su época. Su popularidad se debía en gran parte a la claridad y profunda sensibilidad de su obra. Muchos de sus poemas han sido traducidos al inglés, portugués, ruso, polaco, japonés y chino. Otros muchos han sido musicalizados o recitados en unos 40 discos de larga duración. Fue también novelista y escritor de libretos para la radio (novelas radiofónicas) y la televisión cubana, también fue director de célebres programas radiales en las estaciones RHC-Cadena Azul y CMQ, ya inexistentes.

Ayer

lillacabotperry
Obra de Lilla Cabot Perry

Ayer fue un día sin nombre,
un día más a secas.
Resbalaron las horas con inseguro paso
hacia adelante,
respirando de incógnito,
sin pulso apenas.
no hubo tarascadas de mal gusto,
ni una música nueva.

Se fue por fin el día
sin ocupar un sitio en el espacio.
Nadie lo reclamó como algo propio:
paranoia de luces sin aroma, ante su discoteca.
Por fin la noche y su marea alta,
mojando los enseres de la tierra.

Luego ha vuelto la luz marcando esquinas,
tal como es, sin trampas, a cara descubierta.

Esta vez no se arrastra.
Esta vez, cuando suba la mañana,
me encontrará en su quicio
trasvasándome.

Será un día con fecha.

Blanca Sarasua Muñoz (Bilbao, 2 de noviembre de 1939), es una escritora y poeta española. Comenzó a escribir a los cuarenta años, mientras acompañaba a su marido, el pintor Ignacio Ipiña.​ Publicó su primer libro, Cuando las horas son fuego, con 44 años, y lo presentó de la mano de Ramiro Pinilla, uno de sus maestros, junto con Bernardo Arrizabalaga.​

Amante de la música, su libro Música de Aldaba coge el título de una anécdota sobre Beethoven y cómo surgió la Quinta sinfonía.​ Ha colaborado en revistas literarias como Zurgai,​ Albor (editada por la Academia Castellano y Leonesa de la Poesía), Amilamia, Alborada, y periódicos como El Correo o el Diario de Ávila, entre otros.