Hay sueños que no mueren

omar ortiz mujer duerme
obra de Omar Ortiz

Hay sueños que no mueren. Se empeñan
en ser sueños.
Ajenos a la comba de la esfera
y a las operaciones de los astros,
trazan su propia órbita inmutable
y, en blindadas crisálidas, se protegen
del orden temporal.
Por eso es que perduran:
porque eligen no ser.
Negándose se afirman,
rehusando se mantienen, como flores de cuarzo,
indestructibles, puros, sin dejarse arrancar
de su dormiente ínsula.
Intactos en el tiempo,
son inmunes a la devastación
que en cada vuelta acecha, inhumana,
a la pasión que exige y que devora,
a la desobediencia y extravío
que en los vagabundeos centellean.
Monedas que el avaro recuenta sigiloso
nunca salen del fondo del bolsillo.
No ambicionan. No arriesgan. No conquistan.
No pagarán el precio del fracaso,
la experiencia, la determinación,
la ebriedad o el placer.
Sólo son impecables subterfugios.

(De Punto umbrío).

Ana Rosetti, Cádiz 1950. Es una de las voces femeninas más exuberantes de la literatura española. Ha dedicado su vida a las letras escribiendo no sólo poesía sino libretos para ópera, novela y diversas obras en prosa.
Ha obtenido varios premios importantes como el Gules en 1980, La sonrisa vertical de la novela erótica en 1991, y Rey Juan Carlos en 1985 por su obra «Devocionario». Fue distinguida con la Medalla de Plata de la Junta de Andalucía.
Obra poética: «Los devaneos de Erato» en 1980, «Dióscuros» en 1982, «Indicios vehementes» en 1985, «Apuntes de ciudades» en 1990, «Virgo potens» 1994, «Punto umbrío» 1995 y «La nota de blues» 1996.

Daimon Atopon

omar ortiz chica brazos en alto
obra de Omar Ortiz

I
Se te puede buscar bajo un ciprés de espuma,
en los dedos del aire, metálico del sueño,
en un volcán de pájaros incendiados de nieve
o en las olas sin voz de los peces de plata.

Te ocultas en los ríos,
en las hojas de piedra,
en las lunas heladas.
Vives tras de las venas,
al borde de los dientes,
invisible en la sangre, desnuda, de la aurora.

Te he visto muchas veces arder en los cristales,
saltar en las pupilas,
consumirte en los ecos de un abismo innombrable.

Tu sombra me dio luz,
acarició mi frente,
se hizo cuerpo en mi boca.
Y tu mirada quema, relámpago de hielo,
humo en las cejas,
lava.

II
Árbol de olvido, tú,
cuerpo incesante,
paloma suspendida sobre el vértigo.
Hay una sal azul tras de tus cejas,
un mar de abierto fuego en tus mejillas
y un tic-tac indecible que me lleva
hasta un profundo dios hecho de espuma.

Y es otear el aire,
arañar el misterio,
acuchillar la sombra.

Y te voy descubriendo,
metálica mujer, entre el espino:
un murmullo de sangre transparente
en el rostro perdido del silencio.

III
Por ti la luz asciende a mediodía,
arena prolongada hasta mis labios,
hilo de tierra ardiente y presurosa
donde el espacio brota mas intenso.

Es un géiser de espuma,
de interrumpida lava,
de paloma incompleta
que multiplica el aire en dimensión de voces.

Todo es música, nota, diapasón.
Hasta los cuerpos, en la nada, suenan.

De “Canon” 1973

Jaime Siles Ruiz (Valencia, 16 de abril de 1951) reconocido filólogo, políglota, poeta, crítico literario, traductor y catedrático universitario español

La palabra cansada

dorina costras palabras
Obra de Dorina Costras

Dolor de la palabra:
tener que hacerse verbo para hacerse
carne, flor, mármol:
es del aire y las aves
la llevan en sus alas
y en su sangre
y en su sangre los hombres.

Una dulce palabra
para el mal de palabra: clavo que
a otro saca. Vivida toda una
ola del mar para poder mojarse
los labios secos con el agua amarga

Dulce que era el rocío, la vihuela
dulce junto al remanso. ¿Dónde, dónde
se fueron los garridos amadores,
la lentitud del río bajo el puente de oro?

Algún eco llevó hasta las guaridas
de la sombra una voz y allí, cercada,
se unió a otras voces muertas y un hechizo
las derramó en el valle envenenado.

Anibal Núñez (Salamanca, 1944-1987) Estudió Filología Francesa en la Universidad de Salamanca. Abandonó la actividad docente en 1978. A pesar de su muerte temprana a la edad de 43 años, dejó una importante obra poética y un gran archivo de traducciones de poetas como Rimbaud, Mallarmé, Nerval, Eugenio de Andrade, Catulo y Propercio, entre otros.

Cuando llegó la noche

mujer flores blancas
Cuando llegó la noche
hubiera sido hermoso
extraviarse hasta el alba
por este laberinto
de la ciudad antigua;
pero me dejó quieto y mudo
un leve rumor de agua en la fuente,
unos peces dormidos en el estanque
y las hermosas piedras
de fuego silencioso
que ardían, que ardían.

Luego, hubo un silencio
cuando los dos rostros
se fundieron en uno
en el instante de la despedida:
en una sola imagen de humo,
como el tiempo
también de humo,
que veloz transcurría
y se nos escapaba.

Esta noche, pon el ramo de azahar
que dejé en tu mano
en la almohada,
junto a tus ojos.
Mientras duermas,
su aroma borrará la distancia
y te traerá de lejos una mano:
la que no fue capaz
de posarse en tu rostro,
de posarse en tu rostro.

Antonio Colinas, 1946 La Bañeza, León. Poeta, novelista, ensayista y traductor español. Ha publicado una obra variada que ha recibido, entre otros galardones, el Premio Nacional de Literatura en 1982.

Límites de la representación

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Obra de Jorge Luis Cardozo de Lamar

El mar, incomparable.
El oleaje quieto de tu desnudez
golpeando con calma este silencio
en los acantilados de mi excitación.
El cuarto está tranquilo. No hay fronteras.
Miro el escueto resplandor del día
desperezándose sobre tu piel.
Dormida,
sabes de los vestigios donde se disuelven
la tormenta y su furia. Justo al filo del alba.
Nunca los cuerpos solos en su soledad,
siempre aislados en la multitud.
Te escucho respirar, tan lejos y a mi lado,
como el agua que muere,
libre en la voluptuosidad de tu deseo
vuelta espuma sin nombre,
en la desierta arena del amanecer.

II
Yo inventé nombres para ti,
tú, la aún no nacida,
la oculta por un nombre que no quise ver.
Esperé mucho, demasiado tiempo
para poder sentir
desde el silencio ahora inevitable
el rumor de mi cuerpo junto al tuyo,
este mar sin fronteras
donde navego al pairo y busco naufragar.
Yo inventé nombres para ti,
como otra forma de caricia.
El alba es ya conciencia
y nos acoge. Ven,
acércate. No hay nada
como saber que el mundo es un sendero
y nos invita a caminar.

“La mirada extranjera” 1984-1985

Jenaro Talens, Tarifa 1946

Tu ciego corazón me pertenece

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obra de Michael e Inessa Garmash

Tu ciego corazón me pertenece
y tus manos azules como rosas
y las oscuras noches que padece
tu luna de blancuras tenebrosas.

Tu ciego corazón se me aparece
en un bosque de rayas dolorosas.
Todo en tu derredor es luz que crece
dorando las nostalgias de las cosas.

Tu ciego corazón hacia el que sube
el humo de mi amor desenterrado
entre jazmines tristes por ser flores.

Tristes como la impermanente nube,
como la adolescencia en lo quemado,
tristes como tu sol en sus terrores.

Juan Eduardo Cirlot Laporta (Barcelona, 9 de abril de 1916 – íd., 11 de mayo de 1973) fue un poeta, crítico de arte, mitólogo, iconógrafo y músico español.

Como erudito es conocido por su Diccionario de símbolos, que sigue reeditándose con éxito.

Diamante de la noche de mi centro

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obra de Jose Royo

Diamante de la noche de mi centro
devuélveme la luz que te entregué
haciendo de tu ser la sola fe
para perderme y renacerme dentro.

Diamante del destello del encuentro
viendo tu resplandor por fin sabré
si tengo lo que pienso, lo que sé
mientras en tu belleza me concentro.

Quisiera desgarrar mi pecho ciego,
darte mi corazón, darte mis trozos
al fin descuartizado; sé mi hoz.

Destrúyeme diamante y mira luego
de qué color morirán mis sollozos.
Pero no calles más, dame tu voz.

Juan Eduardo Cirlot Laporta (Barcelona, 9 de abril de 1916 – íd., 11 de mayo de 1973) fue un poeta, crítico de arte, mitólogo, iconógrafo y músico español.

Como erudito es conocido por su Diccionario de símbolos, que sigue reeditándose con éxito.

A la que renace de las aguas

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Obra de Erika Craig

Las huellas de tus dedos
no se ven en las torres.

Pero yo leo sin descanso, en la soledad de la ermita junto
al mar
los antiguos signos en donde tú estuviste hacia el año mil,
por los bosques, los pantanos, las ramas y las hojas, la arcilla
pisada.

Dentro del corazón está la muerte
como una runa blanca de ceniza.

Acércate por el campo blanco o por el verde campo o por el
campo negro, pero ven.

Detente ante la tumba
donde los dos estamos.

Juan Eduardo Cirlot Laporta (Barcelona, 9 de abril de 1916 – íd., 11 de mayo de 1973) fue un poeta, crítico de arte, mitólogo, iconógrafo y músico español.

Lamento

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obra de Miroslav Zgabaj

Hay un llanto invisible que no moja
los ojos ni las pálidas mejillas.

Hay un dolor constante que no tiene
ya nombre , ni color, ni movimiento
La noche no es aquí de claridad.
Es una noche sorda de ceniza.

Una costumbre oscura de estar muerto
bajo las caras blandas de la música.

Un muro sin ventanas me circunda,
pero la piedra a veces es un vidrio.

Contemplo el oro rojo de la vida,
la cautelosa aurora que he perdido.

Y me adhiero a lo roto y lo vencido,
a lo maldito y sueño con las llamas.

Con antorchas y gritos y gemidos.
(Acaricio cadáveres de espadas.)

Juan Eduardo Cirlot Laporta (Barcelona, 9 de abril de 1916 – íd., 11 de mayo de 1973) fue un poeta, crítico de arte, mitólogo, iconógrafo y músico español.

Como erudito es conocido por su Diccionario de símbolos, que sigue reeditándose con éxito.

Nostalgia

volegov otoño
Obra de Vladimir Volegov

¿De qué se nutre la nostalgia?
Uno evoca dulzuras
cielos atormentados
tormentas celestiales
escándalos sin ruido
paciencias estiradas
árboles en el viento
oprobios prescindibles
bellezas del mercado
cánticos y alborotos
lloviznas como pena
escopetas de sueño
perdones bien ganados
pero con esos mínimos
no se arma la nostalgia
son meros simulacros
la válida la única
nostalgia es de tu piel

Mario Benedetti, poeta uruguayo 1920-2009