A la que renace de las aguas

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Obra de Erika Craig

Las huellas de tus dedos
no se ven en las torres.

Pero yo leo sin descanso, en la soledad de la ermita junto
al mar
los antiguos signos en donde tú estuviste hacia el año mil,
por los bosques, los pantanos, las ramas y las hojas, la arcilla
pisada.

Dentro del corazón está la muerte
como una runa blanca de ceniza.

Acércate por el campo blanco o por el verde campo o por el
campo negro, pero ven.

Detente ante la tumba
donde los dos estamos.

Juan Eduardo Cirlot Laporta (Barcelona, 9 de abril de 1916 – íd., 11 de mayo de 1973) fue un poeta, crítico de arte, mitólogo, iconógrafo y músico español.

Lamento

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obra de Miroslav Zgabaj

Hay un llanto invisible que no moja
los ojos ni las pálidas mejillas.

Hay un dolor constante que no tiene
ya nombre , ni color, ni movimiento
La noche no es aquí de claridad.
Es una noche sorda de ceniza.

Una costumbre oscura de estar muerto
bajo las caras blandas de la música.

Un muro sin ventanas me circunda,
pero la piedra a veces es un vidrio.

Contemplo el oro rojo de la vida,
la cautelosa aurora que he perdido.

Y me adhiero a lo roto y lo vencido,
a lo maldito y sueño con las llamas.

Con antorchas y gritos y gemidos.
(Acaricio cadáveres de espadas.)

Juan Eduardo Cirlot Laporta (Barcelona, 9 de abril de 1916 – íd., 11 de mayo de 1973) fue un poeta, crítico de arte, mitólogo, iconógrafo y músico español.

Como erudito es conocido por su Diccionario de símbolos, que sigue reeditándose con éxito.

Nostalgia

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Obra de Vladimir Volegov

¿De qué se nutre la nostalgia?
Uno evoca dulzuras
cielos atormentados
tormentas celestiales
escándalos sin ruido
paciencias estiradas
árboles en el viento
oprobios prescindibles
bellezas del mercado
cánticos y alborotos
lloviznas como pena
escopetas de sueño
perdones bien ganados
pero con esos mínimos
no se arma la nostalgia
son meros simulacros
la válida la única
nostalgia es de tu piel

Mario Benedetti, poeta uruguayo 1920-2009

La herida absurda

Didier Lourenco
Obra de Didier Lourenço

¿Y quién alguna vez no estuvo en Itaca?
(Francisca Aguirre)

Hay palabras que siempre se escriben en voz alta,
se dicen con los dientes, con la fuerza
que tiene lo que brota
en el pulso rabioso de los versos:
la maldición o el látigo de las mujeres fuertes
o los versos de piedra de la tragedia antigua.

Son las madres terribles que gritan en la sombra
y encienden las hogueras y ruegan por nosotros.

porque la llama a veces alimenta una antorcha
de esperanza y a veces
crece en la elemental espiga combustible,
en la pura raíz de los incendios.

Una mujer se asoma a la ventana
con temblor y con ira, ardiente y compasiva
con todo lo que vive y pasa por la calle.

Y entonces va creciendo una nostalgia
secreta, algún humilde afecto
o el fulgor de la infancia,
la guitarra interior y todo lo que tiene
nombre propio o memoria
y vive en el presente de las desolaciones
y en la angustia que brilla en el vacío
con un dolor que dice su abrigo y su consuelo.

Brota y crece la tarde
de alguna fuente oculta
por la vena más honda del dolor,
en la germinativa
virtud de los jardines secretos de la infancia.
Y entonces la palabra
es tibia y transparente
y es música o vihuela.

Pero ahora hay que callar,
callar y dar las gracias
a esa mujer herida
y fuerte y compasiva.

De “La flor de las cenizas” de Santos Domínguez Ramos (Cáceres, 1955)  poeta, catedrático de literatura y crítico literario español.

En el regreso

niña, niebla dorada

Un día quisiera fondear mi nave
y acercarme a nado
como el ladrón que ha olvidado su oficio
Cuando los párpados apretados
retienen las imágenes de los ensueños
Cuando la noche abre sus oscuros brazos
de un silencio apacible

No desearía desviar
los hilos invisibles que el destino
pueda haber trazado sobre el aire
de mi región de origen

Un día quisiera pintar de destiempo
mi barca su obra muerta-viva
Llegar antes de amanecer para escalar
hasta la torre-mirador-buhardilla
Ahondar en las raíces que han crecido
detrás de tu mirada
hasta hacer brotar lo que hay oculto:

En el paisaje de yemas anuladas por las grúas
En la roja traición del tumor en cadena
En el hedor prensil que sirve de alimento
a los dedos que también nos señalan y expulsan
En los rostros carcomidos por el ácido
En la necia posesión que tiraniza
una belleza que hubiera sido
Como una gran compañía redonda
Como las uvas jugosas del tiempo
que aun vacías retienen su dulzura

Y qué daría yo por hallar ese prodigio
que apresar no se deja
Su lecho ilimitado de cristal
sin que nada de ella huya
No temer ya al viento desabrido del invierno
Y tendiéndome en la delicia de la hierba
o sobre las crestas alisadas de alta mar
reconocer lo permanente en esos ojos:

Su duda al elevarse
Como otra forma de saber otro orden
que es seda y es metal y vidrio opalescente
Configurados
por el múltiple rostro de las palabras:
Las mismas que te piensan y alimentan tu pulso
Las que atraviesan cada noche mis sueños
Las que interrogan a quien habita en ellos
Las que rescatan de zonas abisales fósiles
como perlas no ajenas al cuerpo que las forja
Las que dibujan bordados de la idea
de mi pensamiento
en hebras sobre la piel de tu poema
Las que me enseñan los secretos de sus metales
en tu mano junto al fuego en su fragua

Con ellas me he atrevido a jugar esta partida
Azarosa escalera de figuras
con poder de arcanos
Guardianas de una llave antiquísima
capaz de abrir el muro de todo lo certero
que lleva en sí la muerte

Sin ellas qué mineral qué ruinas qué arrecifes
En qué grietas de espejos confundirse
En qué bordes de mil acantilados
abismarse hacia qué esferas penetrar
Su música y cómo renunciar
a pronunciar sus nombres como espadas
de gladiolos de fuego floreciendo
del cristal de las aguas

La nada sin su canto sin su collar de perlas
sin su estela de piélago sin su sal en tu lengua
Llovedme de palabras inundad mis cabellos
Dejadla de alfarera junto a su vidrio hacer
de esta ambigua existencia de lo ebrio: ánforas
que prensen en su vientre los espacios
de otras páginas su respirar
de ojos y de labios
licuados en tu esencia como una creación
de lo que aún desconozco
Como un néctar un silencio nutrido
de rosas-calcinadas y de cenizas-bálsamo
Estremeciendo curando de la fiebre
que exhala su sudor en los espejos
vacíos del poema

Quiero palabras poliédricas de antídoto
inmunizando al alma
de esa vasta anorexia que crece en sus fisuras
Del exceso que se encostra en las máscaras
acumulando el tedio

Dejadla hacer palabras que transformen
en distintas verdades la mentira
Antes que la luz hiera mi incertidumbre
y vele su materia
Antes que emerja su inapelable imagen
y quede desvelada
Antes de regresar de este rincón opaco
de tu laboratorio
Antes que la fugacidad abra su puerta

Antes que nos invada su niebla inexorable

Del libro “Ánforas”, Devenir, Madrid, 2009

Goya Gutiérrez, nació en Cabolafuente, (Zaragoza 1954). Entre 1968 y 1999 vivió en Barcelona, en cuya Universidad se licenció en Filología Hispánica. Ha sido profesora de instituto de enseñanza secundaria en el área de Lengua Castellana y Literatura.

Actualmente reside en Castelldefels y forma parte del grupo de poesía Alga de esta ciudad. Desde el año 2003 es coeditora y directora de la revista literaria Alga, en versión bilingüe (castellano-catalán), que junto a la literatura alterna la publicación de otros lenguajes artísticos como la fotografía, el dibujo o la pintura.

Sus actividades culturales giran en torno a la literatura y más específicamente la poesía, asistiendo a lecturas de libros, tanto propios como ajenos, presentando a poetas, leyendo, y escribiendo tanto en el campo de la creación como en el del comentario textual y crítico.

Poemas suyos han sido traducidos al catalán, italiano, rumano e inglés. Ha sido invitada y ha participado en diversos Festivales de poesía nacionales e internacionales.

La ausencia

nacho puerto- manos
obra de Nacho Puerto

La ausencia es una mano ya perdida,
la línea desunida en el paisaje;
son transparencias blancas que se alejan,
todavía un sonido de silencio.

Los ojos están lejos en el fondo,
las palabras perdieron la razón.
Los jardines de sombra se adelantan,
rosas en desvarío las promesas.

Los acordes de bruma se intercalan.
Ya no existen secretos en el valle
azul del pensamiento que desciende
por los cauces glaciales de lo no.

La ausencia es como un cielo sin color,
sin nubes o sin mares que cubrir.
La ausencia es una mano abandonada
en un acantilado gris que piensa.

Juan Eduardo Cirlot Laporta (Barcelona, 9 de abril de 1916 – íd., 11 de mayo de 1973) fue un poeta, crítico de arte, mitólogo, iconógrafo y músico español.

En el Retiro

rostro mujer
Se cruzó conmigo en el Retiro.
Apenas tres segundos.
Nos miramos de frente
y también nos giramos
para que nuestros ojos se cruzarán de nuevo
cuando ya estábamos de espaldas.

Me hubiera ido en ese mismo instante con ella
a donde me hubiera dicho.

Pero no nos dijimos nada,
salvo con los ojos,
y en los suyos creí ver
la posibilidad de una tarde
o una vida juntos.

No sé cómo se llama.
Apenas recuerdo su cara,
fue tan solo un instante.
Escribo este poema
con la única intención de decirle,
que seguramente no lo sepa,
pero si vuelve,
aquí tengo algo que le pertenece:

mi futuro.

Marwan nace en Madrid el 5 de marzo de 1979, fruto del amor de un palestino y una española. Hasta el momento, Marwan ha cosechado éxitos insospechados en las salas de toda España y medio mundo. ¿Qué tiene la música de autor, y más concretamente Marwan, para llenar salas de cualquier ciudad sin recurrir al marketing, la publicidad y las grandes discográficas? Sin llegar a desvelar del todo el misterio de esta magia, el cantautor aventura una hipótesis: «Cuando la gente se identifica con lo que cantas, lo personal pasa a la dimensión de lo universal». Todo es boca a boca y un poquito de ayuda de las herramientas de Internet.

Es autor de los poemarios de éxito Apuntes sobre mi paso por el invierno, La triste historia de tu cuerpo sobre el mío y Todos mis futuros son contigo.

Con gran predicación en redes sociales, es el abanderado de la nueva poesía española.

La luna y yo

gotas de luna Schloe
obra de Christian Schloe

Fue en mis ensoñaciones
cuando una gota de luna se iba adueñando de mí,
susurrándome al oído cuál era su deseo.
Coincidíamos en todo:
Ella también es poeta
y apasionada, por esos días que aparece de rojo.
Tiene su lado oscuro, o secreto, ¿quién no?
Como una buena madre
regala su luz a partes iguales
en su peregrinar, sin discriminación.
Yo quiero a la luna para contemplar su belleza,
para que me alumbre y me acompañe
en mis noches oscuras y de soledad,
porque ella en su feminidad, me comprende.
Cincuenta años y seis viajes de ida y vuelta
¿os imagináis?
Podéis llamarme reaccionaria, da igual.
Puede ser mi idiosincrasia
o la forma de ver lo que tengo delante.
Yo pondría una bandera
en la cima más alta del mundo
anunciando que el hambre se había erradicado,
o las guerras, o que la paz reinaba en todos
los corazones del universo.
Arreglemos la Tierra,
dejemos a la Luna en paz.
Y llamadme reaccionaria, si queréis.

14/7/19 Inés Díaz Rengel

Inés Mª Díaz Rengel, nací en San Juan del Puerto, el 15/05/1946. Viví mi infancia en el campo (La Alquería). Mi juventud en San Juan del Puerto y a los 17 años me vine definitivamente a Huelva.
Hoy vuelo como el Alicanto, libre. El revolotear de verbos, fue sacando de mí ese disfraz que oprimía mis sentimientos. Desnudé, en parte, mi alma, poniendo en cada verso savia de mis sensaciones; nudo de palabras que bailan según la sople el viento. ¡Pude abrir mis alas! La poesía me hizo libre. Escribo siempre desde mis sentimientos, de ahí que sea intimista.

Tengo numerosas antologías, algunas publicadas por nuestra Tertulia Literaria Nuevo Horizonte, de la que soy miembro activo. Pertenezco a la plataforma, “Poetas de Huelva por la Paz”. Primer premio de Poesía, (2001) nivel Huelva y provincia. Tema mujer. Promovido por la asociación de Mujeres Luna, de Gibraleón. 150 Relatos eróticos Románticos (2015), finalista.
Publicado por la editorial Artgerust. Segundo puesto en un concurso de Haikus, entre poetas de habla hispana. Colaboración en la revista de San Juan Bautista del Puerto (Huelva) desde el año 2002 hasta la fecha.

Inés Díaz Rengel a 12 de agosto de 2019

Christian Schloe

Recuerdo de una tarde verano

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obra de Vladimir Volegov

Aquel temblor del muslo
y el diminuto encaje
rozado por la yema de los dedos,
son el mejor recuerdo de unos días
conocidos sin prisa, sin hacerse notar,
igual que amigos tímidos.

Fue la tarde anterior a la tormenta,
con truenos en el cielo.
Tú apareciste en el jardín, secreta,
vestida de otro tiempo,
con una extravagante manera de quererme,
jugando a ser el viento de un armario,
la luz en seda negra
y medias de cristal,
tan abrazadas
a tus muslos con fuerza,
con esa oscura fuerza que tuvieron
sus dueños en la vida.

Bajo el color confuso de las flores salvajes,
inesperadamente me ofrecías
tu memoria de labios entreabiertos,
unas ropas difíciles, y el rayo
apenas vislumbrado de la carne,
como fuego lunático,
como llama de almendro donde puse
la mano sin dudarlo.
Por el jardín, el ruido de los últimos pájaros,
de las primeras gotas en los árboles.

Aquel temblor del muslo
y el diminuto encaje, de vello traspasado,
su resistencia elástica
vencida con el paso de los años,
vuelven a ser verdad, oleaje en el tacto,
arena humedecida entre las manos,
cuando otra vez, aquí, de pensamiento,
me abandono en la dura solución de tus ingles
y dejo de escribir
para llamarte.

Luis García Montero (Granada, 4 de diciembre de 1958) es un poeta y crítico literario español, ensayista, catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada. Pertenece a la generación de los ochenta o postnovísimos dentro de la corriente denominada poesía de la experiencia. Director del Instituto Cervantes desde 2018.

La miel de tu recuerdo

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obra de Vladimir Volegov

En esta noche me siento solo.
La luna sigue creciendo ahí fuera
esquivando los guiños de las estrellas,
mi pecho no es suficiente para un corazón
que busca la sangre de otro corazón.
Las rosas crecen cada mañana
inundando de colores y luces
el aire hueco del amanecer.
Intento olvidar el gris de tu distancia,
miro mis manos huérfanas de tu piel,
de la caricia tibia que tanto hiere
y tanto conforta, mujer de espuma,
en la niebla temblorosa de la impotencia.
Me acerco a hurtadillas hasta la miel
de tu recuerdo y de tus labios
para susurrar a tu oído palabras de sueños,
para confesar en secreto muy hondo
que no hay ausencia en mi alma,
que te acuno en cada atardecer al son
de amorosas nanas de jazmines y lirios,
contemplándote en el lecho fresco,
mañanas y flores silvestres
mientras mi palabra acompaña
a tu palabra querida.
Esta noche estoy solo
esperando la mañana y tu sonido.
Espanta con tu voz esta distancia.

 

del poemario Luna

Miguel Ángel Villar, poeta sevillano nacido en 1951. Pertenece a Gallo de vidrio desde su fundación en febrero del 72. Asesora la creación de la revista poética Albatros, y en el 85, junto a los poetas Ramón Reig y Benito Mostaza crea el grupo “Aldaba”.
Es autor de prólogos y columnas de prensa, así como colaboraciones en revistas tanto en papel como en internet, utilizando con frecuencia, sobre todo cuando escribe prosa, el seudónimo de Gil Torres Navarro.