La muerte

cielo

La muerte está en el vértice
de cualquier verbo,
nos muestra los dientes
antes de mordernos el cuello.
Sorda al llanto,
indolente a todos los cuadros,
es lengua de múltiples papilas,
catedral de boca ancha,
dispuesta a dar pique de talle y torso.
No quiero sus tragaderas,
no me gustan sus ojos,
anuncian ausencias,
lagunas en el pulso,
espigas en la garganta,
tristeza,
ceniza,
olvido.
Sólo el giro del viento,
Sólo la mágia de un poema aún sin escribir
barre el luto de la frente.
Mientras tanto la inercia nos salva.

Consuelo Jimenez, poeta nacida en Barcelona , 1961

Lo llovido

lloviendo

Sigue lloviendo lo llovido.
La lluvia enjuaga el olvido,
muestra las arterias del cielo,
libera acentos,
me buscan, y los busco,
huelen a gris antiguo,
calan hondo.
Hay un soplo de melancolía
en las calles,
una herida esculpiendo palabras
en las nubes,
que atrapa el pulso y te nombra.
Sigue lloviendo, aunque no llueva.

Consuelo Jimenez, poeta nacida en Barcelona , 1961

Hay una carita en el cielo…

luna bonita

Hay una pequeña esfera
que se desnuda blanca
en el cielo,
es un verso de magestuoso silenciar,
se deja mirar,
cómplice del desvelo
se adueña de la flaqueza,
parece una boca sin dientes,
se traga el titubeo,
se traga el desaliento,
sólo el zumbido de una mosca
hace que la nombre, luna.
Luna, compañera muda
que escribe con la luz de sus ojos,
lo que yo no logro con palabras.
Imagino su brillo en el ayer dormido,
mientras se despide con un beso.

Consuelo Jimenez, poeta nacida en Barcelona , 1961

LLueve

foto Jose Villamill
fotografía de José Villamill

Llueve, tu voz late en mi silencio,
cristal de primavera,
casi roto, casi lágrima,
casi viento.

Llueve, el grito espera un día más,
la brizna de aliento
que yace en mi almohada.

Llueve, sonríe mi alma.

“No me digas
que los almendros ya florecen”

Llueve.
Llueve.
Llueve.

Dime, si querernos es destino
sin tiempo.

Llueve.

Consuelo Jimenez, poeta nacida en Barcelona , 1961

Déjame

Errikarte
En la imagen Elsa Nguema, fotografía de Errikarte Agirre Etxeberría ©

Déjame que me deshaga en sinrazones.
Que sean nulas las esperas de llegadas mordientes.
Que no regrese de lo hallado
cubriéndome el semblante en la sombra de mi mano.
Déjame enfilarme en tu llanto.
Que mis versos se salen
sin lágrimas de dolientes partidas.
Déjame.
Si, déjame,
no escapar de la huída.
Haz nido donde el gris sea claro,
y la tormenta dormite en relámpago sin rayo.
Descansa en tu vuelo.
yo seré eco entre membranas,
tañendo el aire.

Poema (Déjame),del poemario
« Palabra duende sin final »

Consuelo Jimenez, poeta nacida en Barcelona en 1961

Sé su nombre

vladimir (101)
Obra de Vladimir Volegov

Me sé en aquel poema
que escribí respirándome
en su perfume.
Ahora mis sentidos lo buscan
en el pasillo donde las sombras
tienen forma de rosa.
Hay pétalos en las yemas del viento,
estrellas en los cabellos de la lluvia,
versos que resbalan
en los cristales de las ventanas,
son ligeros,
dulces como el flujo
de mi alma cuando te escribe.
Existe una rosa en el horizonte
que rezuma verdad, sé su nombre.

Consuelo Jimenez, poeta nacida en Barcelona en 1961

Se me hace torpe el alma

Rockie Nolan
Fotografía de Rockie Nolan 

SE ME HACE TORPE EL ALMA

Se me hace extraña la nube
que embriagada de cielo,
ondea en la tarde derramando noche.
Se me queda rancio el silencio
instante en el que el gesto
no quiere ser arruga del tiempo.
Tengo una espiga atravesada
en el pecho, coágulo sediento de ti.
Se me hace torpe el verso,
cuando lo que anhelo es tenerte,
tenerme en el bolsillo de tu abrigo.
Hondo sentir, sentirte cerca.
Se me hace letargo la metáfora
cuando sólo contempla mi amor por ti.

Consuelo Jimenez, poeta nacida en Barcelona en 1961

¿ Me quieres ?

Na-kïa
“Douce plume” fotografía de Na-Kïa 

Mientras se abre el camino
a un horizonte cercano,
que no se piensa, que no se desea,
se derrama un lienzo semiencendido.
Miles de perfiles difuminan el cielo titiritero,
blancos rosados chispoletean
sobre las mismas cabezas.
Cuatro gotas de lluvia mojan la impaciencia,
un halo de calma nos corona.
Yo escribo, asumo el riesgo de lo oscuro.
Mejor, borraré lo que mantengo.
Sin duda, más tarde, reniegaré
de lo que ahora me satisface.
¿ Por qué no lo dejo aquí ?
Ya la luz no me ciega,
no me conmueve el apego,
ni el loco aleteo atiende al cambio.
Rompe a llover, al mirarte de soslayo,
bosteza tu cariño.
¿ Me quieres ?

Consuelo Jimenez, poeta nacida en Barcelona en 1961

Los pájaros no dicen adiós

niño con corderito

Tirabuzones del tiempo
giran sobre sí mismos,
lobo hambriento de minutos
renacidos en cada segundo.
Lame la primavera,
atusa los cabellos de la flor.
Al ratito, el sol arde en las mejillas,
el azul embellece las miradas,
ya besa el mar la orilla de un amor.
Sopla la bruma en otoño,
flaco despeinado, viento,
pinceladas marrones sobre grises,
al verde le vence el musgo,
los pétalos de agua
hacen del jardín escarcha.
Helados los huesos,
el camino se me antoja cojo,
como la vida a las puertas del vacío.
Ah! los pájaros, en un parpadeo
volaron sin decir adiós.
A su regreso, seguiremos siendo tiempo.

Consuelo Jimenez, poeta nacida en Barcelona 1961