Palideces en la tarde

imagen sombrero mano
La tarde llega a ciegas
en la dulzura de un beso.
Sutil embrujo,
danza de ensueño,
duda lamiendo el ruego
que se agota en las pupilas,
de unos labios.
Y en este desierto de estrellas,
donde la luz fallece
virgen de sombra,
un pliegue se ha hecho dueño
del tiempo,
pálido recuerdo de tus besos.

Consuelo Jiménez Martín (Barcelona 1961). Cursó estudios de Magisterio.
En el año 2014 publica su primer poemario “La Huella de tu Olvido” de la Editorial Sunya.  En el año 2016 publica su segundo poemario “Palabra duende sin final” de la Editorial Sunya. En el año 2017 colabora con su poesía en la publicación del libro “Cantos para el viento” de la Editorial Poesía eres Tú (Recreación de diez poetas del siglo XX). En el año 2017 colabora con varios de sus poemas en la Antología “Nueva Poesía y Narrativa Hispanoamericana del siglo XXI” de Lord Byron Ediciones.
Ha participado en la Antología Poética “Sueños Compartidos” de la Asociación de Poetas de Cornellá. Colabora asiduamente en diversas revistas literarias digitales.

Muere abril en mayo

niña flores

Me aburre la lágrima de Abril,
oculta en el umbral de Mayo.
Me conmueven las amapolas prendidas
en la solapa de la tierra,
frágiles galanas,
pasajeras que fallecen igual que Abril en Mayo,
como un suspiro
cuándo el rocío perfuma de ansia el día.

Consuelo Jiménez, poeta nacida en Barcelona , 1961

Un ratito en la ventana

pajaritos arrumacos

Busco la palabra en el eco que peina el aire,
pero es en las entrañas del silencio
donde cuaja el miedo de todos los suspiros.
Hay un libro encima de la mesa,
es un libro desconocido,
sus páginas seguro serán anhelo
de rayos en la oscuridad.
La muerte le pisa los talones a la vida,
le tiemblan las piernas al día,
se arrodilla la tarde bajo el entrecejo
de un Dios cansado,
de un sol flojo,
sólo el sosiego de las palomas
esperando que la lluvia cese,
hacen de la noche, aliento de ángeles.

Consuelo Jiménez, poeta nacida en Barcelona , 1961

La muerte

cielo

La muerte está en el vértice
de cualquier verbo,
nos muestra los dientes
antes de mordernos el cuello.
Sorda al llanto,
indolente a todos los cuadros,
es lengua de múltiples papilas,
catedral de boca ancha,
dispuesta a dar pique de talle y torso.
No quiero sus tragaderas,
no me gustan sus ojos,
anuncian ausencias,
lagunas en el pulso,
espigas en la garganta,
tristeza,
ceniza,
olvido.
Sólo el giro del viento,
Sólo la mágia de un poema aún sin escribir
barre el luto de la frente.
Mientras tanto la inercia nos salva.

Consuelo Jimenez, poeta nacida en Barcelona , 1961

Lo llovido

 

pies lluvia

Sigue lloviendo lo llovido.
La lluvia enjuaga el olvido,
muestra las arterias del cielo,
libera acentos,
me buscan, y los busco,
huelen a gris antiguo,
calan hondo.
Hay un soplo de melancolía
en las calles,
una herida esculpiendo palabras
en las nubes,
que atrapa el pulso y te nombra.
Sigue lloviendo, aunque no llueva.

Consuelo Jimenez, poeta nacida en Barcelona , 1961

Hay una carita en el cielo…

luna bonita

Hay una pequeña esfera
que se desnuda blanca
en el cielo,
es un verso de majestuoso silenciar,
se deja mirar,
cómplice del desvelo
se adueña de la flaqueza,
parece una boca sin dientes,
se traga el titubeo,
se traga el desaliento,
sólo el zumbido de una mosca
hace que la nombre, luna.
Luna, compañera muda
que escribe con la luz de sus ojos,
lo que yo no logro con palabras.
Imagino su brillo en el ayer dormido,
mientras se despide con un beso.

Consuelo Jimenez, poeta nacida en Barcelona , 1961

LLueve

foto Jose Villamill
fotografía de José Villamill

Llueve, tu voz late en mi silencio,
cristal de primavera,
casi roto, casi lágrima,
casi viento.

Llueve, el grito espera un día más,
la brizna de aliento
que yace en mi almohada.

Llueve, sonríe mi alma.

“No me digas
que los almendros ya florecen”

Llueve.
Llueve.
Llueve.

Dime, si querernos es destino
sin tiempo.

Llueve.

Consuelo Jimenez, poeta nacida en Barcelona , 1961

Déjame

Errikarte
En la imagen Elsa Nguema, fotografía de Errikarte Agirre Etxeberría ©

Déjame que me deshaga en sinrazones.
Que sean nulas las esperas de llegadas mordientes.
Que no regrese de lo hallado
cubriéndome el semblante en la sombra de mi mano.
Déjame enfilarme en tu llanto.
Que mis versos se salen
sin lágrimas de dolientes partidas.
Déjame.
Si, déjame,
no escapar de la huída.
Haz nido donde el gris sea claro,
y la tormenta dormite en relámpago sin rayo.
Descansa en tu vuelo.
yo seré eco entre membranas,
tañendo el aire.

Poema (Déjame),del poemario
« Palabra duende sin final »

Consuelo Jimenez, poeta nacida en Barcelona en 1961

Sé su nombre

vladimir (101)
Obra de Vladimir Volegov

Me sé en aquel poema
que escribí respirándome
en su perfume.
Ahora mis sentidos lo buscan
en el pasillo donde las sombras
tienen forma de rosa.
Hay pétalos en las yemas del viento,
estrellas en los cabellos de la lluvia,
versos que resbalan
en los cristales de las ventanas,
son ligeros,
dulces como el flujo
de mi alma cuando te escribe.
Existe una rosa en el horizonte
que rezuma verdad, sé su nombre.

Consuelo Jimenez, poeta nacida en Barcelona en 1961