Huellas

huellas

Borra toda huella que dejes a tu paso,
cualquier surco vital
cualquier ruido de arteria.

Que sólo haya memoria en tu memoria
y aquello que quisiste sea invisible como un dios o su demencia,
humilde como un agua golpeando las galaxias,
casi un mundo que al mirarlo acaba,
una luz de treinta y pocos años parecida al vuelo de la luz
de un escenario,
un delirio esquivo
como el pulso malherido de los faros.

Entonces serás dichoso por esa historia de amor.
Porque no urbanizaste en ella un invierno barato
ni hiciste de su ciencia ligera mercancía,
fanfarria del aplauso.
Pues lo que no se anuncia no se pierde para siempre.

Así se fabrica la vida.
Así he pronunciado tu nombre.
Así he levantado en mi casa un idioma sin rastro
e inventé para ti la alegría.

De: “Los Desengaños”
XXVI Premio Fundación Loewe en 2013.
Ed. Visor libros – Colección Visor de Poesía 2014©
ISBN: 978-84-9895-863-8

Antonio Lucas (Madrid, 28 de diciembre de 1975) es un poeta y periodista español. Licenciado en Ciencias de la Información. Desde 1996 trabaja en el diario El Mundo de Madrid, donde actualmente es redactor de la sección de Cultura y columnista de Opinión. Como poeta, ha sido ganador del Premio Loewe (2014). Colaborador semanal en “Gente despierta” de RNE

En la vida de un poeta

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Obra de Ivan Slavinsky

Sólo me veo en mí cuando te miro a tí
esperanza invisible que te vuelves palpable
cuando todo contacto con la verdad se pierde
y la renunciación comienza a evidenciarse
en la honda intimidad del hombre
río ciego
de aguas impenetrables
no abandona su curso se funde con el mar
como el día y la noche a través de la tarde
en el espacio virgen
sigue latente vivo
aunque ocupando sitio con otros materiales
como polvo estelar de una nueva galaxia

seguirá su proceso de materia cambiante
aunque jamás lo vean tus ojos ni los míos
que tanto nos curtimos de su reciente imagen.

Agustín Millares Sall (Las Palmas de Gran Canaria, 1917 − 1989) fue un poeta canario próximo a las corrientes de la llamada poesía social o poesía realista. Junto a sus compañeros de Antología Cercada se le considera precursor de dichas tendencias literarias, surgidas tras la Segunda Guerra Mundial.

Asistiré a mi muerte

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Ángel Urrutia Iturbe

Me moriré de frío entre las alas,
de un hachazo en el nombre,
me moriré delante de mis dos apellidos,
del árbol euskaldún que hizo mis brazos.

Me moriré de sol para gaviotas,
de lunas sin balcones a mis ojos,
me moriré sin ojos donde poner el cielo.

Me moriré de un mar irrespirable,
de un espanto más grande que la nada,
me moriré de sangre declinada sin mí,
conjugada en futuros sin presente.

Me moriré de sed junto a mis sueños,
de hambre en verso y en prosa, de hambre vida,
me moriré de vida,
moriré de la vida de la muerte.

Me moriré de tanta muerte mía
que abriré el corazón para que entre
sólo la soledad por mi agonía.

Moriré varias veces. Y a la tarde
leerán unos versos de ciprés amarillo sepultándome.
Dirán que fui poeta, solamente poeta nada menos.

No lloraréis por mí. Lloraréis
del miedo a vuestra propia muerte,
que vendrá hasta la mía vuestra muerte.

Asistiré a mi muerte,
y os contaré los días y las noches que me pasé llorando,
o cantando, o llorando, o de nuevo llorando.

Acudiré a mi entierro desde lejos,
cavaré la medida de mi polvo
y extenderé mis huesos sin raíces,
me comeré mis heces y mi nada
pensando que ya es algo ser la nada.

Iré a mi funeral
vestido con el luto de la tierra,
tocaré las campanas en silencio,
volveré hasta mi casa
y haré en mi colección de campanillas
la oración del poeta enamorado.

Unos pocos amigos verdaderos
besarán mis pecados de amistad verdadera.
Las sangres de mi sangre
harán una familia de heridas visitadas.

Tan sólo
llorará una mujer toda su alma,
me buscará el azul por todas partes,
me dirá mariposas, y yo le escribiré
sonetos para no morir
y una luz imborrable de palomas
donde voy a salvarme de la muerte,
donde van a salvarme las alas de mi nombre
y el río enamorado de sus besos.

Ángel Urrutia Iturbe (Lekunberri, 20 de octubre de 1933 – Pamplona, 11 de mayo de 1994) fue un poeta, editor y promotor cultural navarro.

Juegas todos los días con la luz del universo…

Heide E. Presse
Obra de Heide E. Press

Juegas todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.

A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escribe tu nombre con letras de humo
entre las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte cómo eras entonces,
cuando aún no existías.

De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.

Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.

Tú estás aquí. Ah tú no huyes.
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.

Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.

Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.

Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.

Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.

Pablo neruda, Chile 1904- 1973.
Pablo Neruda, seudónimo de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, fue un poeta chileno, considerado entre los más destacados e influyentes artistas de su siglo; «el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma», según Gabriel García Márquez

Arrorró

vicente romero madre con bebe
obra de Vicente Romero

Guardo muchas canciones en la memoria,
pero en el alma llevo tan sólo una:
aquella cuyas notas saben a gloria.
la que cantó mi madre junto a mi cuna.

Aquellas cuyas frases ven impregnadas
del candencioso arrullo de las palomas,
y cuyas vibraciones inmaculadas
tienen para nosotros luces y aromas.

Arrorró de mi tierra, sencillo y blando,
lleno de dulce y vaga melancolía.
Quien no te ha oído nunca vive ignorando
de los grandes amores la poesía.

Susurro de los valles que lleva el viento,
del mar o de los bosques canción lejana,
todo cuanto en mis peñas tiene un acento
en tus notas encuantra la nota hermana.

Y se mezclan al ritmo de tus cantares
unas veces la dicha y otras la pena;
el murmurar alegre de los pinares
o el gemir de las ondas sobre la arena.

Canción incomparable, toda dulzura,
canción de mis recuerdos, tierna y vehemente,
cada vez que te escucho se me figura
que una ola de besos baña mi frente.

 

Domingo J. Manrique, La Laguna de Tenerife 1869-1934, profesor y catedrático de Caligrafía en su ciudad natal durante gran parte de su vida. Muy influido por la escuela modernista, especialmente por Rubén Darío, escribió versos de gran lirismo, emotividad y descriptivismo sensorial. Su obra poética dispersa fue recogida en un volumen publicado sin fecha por la Biblioteca Canaria.

Saludo

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Agustín Millares Sall

Yo poeta declaro que escribir poesía
es decir el estado verdadero del hombre
es cantar la verdad es llamar por su nombre
al demonio que ejerce la maldad noche y día.

El poeta es el grito que libera la tierra
la primera montaña que divisa la aurora
la campana que toca la canción de la hora
el primer corazón que lastima la guerra.

Colocado en vanguardia sin que nunca desate
su unidad con los pueblos su visión del conjunto
el poeta es el hombre que primero está a punto
para hacerse con bríos a la mar del combate.

El poeta es el pueblo que a morir se resiste
en la súbita noche donde todo se olvida.
Donde no hay libertad no hay poeta con vida.
Ningún pájaro vuela donde el aire no existe.

Yo poeta declaro que la cólera es una
cuando hay algo que atenta contra el sol que nos guía.
Languidece el poeta si la tierra se enfría
cuando no hay corazón ni justicia ninguna.

Yo poeta declaro que en el duro camino
del tiempo en el poeta se halla siempre un hermano.
Yo poeta declaro que el poeta es humano
aunque a veces nos haga presentir lo divino.

Agustín Millares Sall (Las Palmas de Gran Canaria, 1917 − 1989) fue un poeta canario próximo a las corrientes de la llamada poesía social o poesía realista. Junto a sus compañeros de Antología Cercada se le considera precursor de dichas tendencias literarias, surgidas tras la Segunda Guerra Mundial.

Poema de vigilia

Catrin Welz Stein 19
Obra de Catrin Welz- Stein

Escribo en la noche susurrante y ajena,
en esta calle mía agresiva y ruidosa
como plaza de Roma colmada de peregrinos espectaculares
y comerciantes pregoneros.
-El sueño es un ciervo que huye en lentos espirales-
Escribo en esta noche incitante y extraña;
a mi lado el color feliz de la quimera,
besa mis párpados,
araña las paredes,
penetra los poros,
se pierde en altos cielos…

Escribo en esta noche de inesperados laberintos:
en su penumbra,
como ascuas, espejos vigilándonos,
los rostros de los amados muertos,
los rostros de los vivos,
los innumerables rostros de la vida
y sus variados universos.
Escribo en esta noche lenta, envolvente como una profecía,
en la infinita vigilia de sus astros…
Mis palabras habitan la soledad.

Poema de Serafina Núñez, nació en La Habana, Cuba, el 14 de agosto de 1913- 2006

Mercedes Serafina Núñez de Villavicencio y Ortiz. Más conocida por Serafina Núñez. Poeta cubana. Recibió en 1995 el Premio Nacional de la Crítica Literaria. Su primer libro se publicó por el aporte económico del Premio Nobel español Juan Ramón Jiménez. Es una de las voces femeninas más poderosas y representativas de la lírica cubana del siglo XX, sin embargo, su obra resulta aún poco atendida por la crítica.

El trato

Tatyana-Ilieva-1
Obra de Tatyana Ilieva

Y tú vida, a tus anchas, abundando,
sin mirar dónde pisas.
Hay veces que se finca la impotencia
como un bajorrelieve por el alma.

¿Qué quieres, que esté siempre en los hangares,
dócil, como una flor en su maceta,
como un catón tirado por los suelos?

El día que tropiece con tu nombre
el día que te entienda,
sabré quien soy,
porqué me haces tanta falta,
y habrá un contenedor, arrinconando
la invalidez total de los espejos.

Y tú, déjalo así.
No pongas pegas.

del poemario Ático para dos

Blanca Sarasua Muñoz (Bilbao, 2 de noviembre de 1939), es una escritora y poeta española. Comenzó a escribir a los cuarenta años, mientras acompañaba a su marido, el pintor Ignacio Ipiña.​ Publicó su primer libro, Cuando las horas son fuego, con 44 años, y lo presentó de la mano de Ramiro Pinilla, uno de sus maestros, junto con Bernardo Arrizabalaga.​

Amante de la música, su libro Música de Aldaba coge el título de una anécdota sobre Beethoven y cómo surgió la Quinta sinfonía.​ Ha colaborado en revistas literarias como Zurgai,​ Albor (editada por la Academia Castellano y Leonesa de la Poesía), Amilamia, Alborada, y periódicos como El Correo o el Diario de Ávila, entre otros.

Tregua

mano niño flor

La vida se concreta mejor en lo pequeño:
la templanza maternal del agua,
el cara o cruz de los viajes que no has hecho,
los árboles que trepas,
el amor que parte en dos
su evidencia y su dominio.

Para vivir no es conveniente dar rodeos
ni buscarle a las preguntas su respuesta en la respuesta.
A veces es mejor confiar en quien no sabe
y aprender de sus cautelas,
como aprende el animal a desapasionarse,
como aceptan las montañas ser final y antes del mundo.

Sabes que hay cosas de ti que no te pertenecen:
ser niño y persignarse,
demonios clamorosos,
la costumbre de besar a los extraños,
la monótona conciencia de la culpa,
alegrarse en carnaval,
creer en dioses.

Pero eres parte de tu siglo, de su bárbaro jolgorio.
Millones de hombres que se matan,
y se agotan en oficios rigurosos,
y hablan entre sí aunque no laten por nadie,
y sólo han aprendido a estar ya solos.
Solos como cuelgan los disfraces.
Solos como dos espejos solos.
Solos como suena el llamarse incluso Antonio.

Por eso que vivir se concreta en lo pequeño.
Ahí donde te miran unos ojos,
donde piensas en alguien y lo salvas;
donde alguien piensa en ti
y da tregua a tu destino sin saberlo.

Antonio Lucas (Madrid, 28 de diciembre de 1975) es un poeta y periodista español. Licenciado en Ciencias de la Información. Desde 1996 trabaja en el diario El Mundo de Madrid, donde actualmente es redactor de la sección de Cultura y columnista de Opinión. Como poeta, ha sido ganador del Premio Loewe (2014). Colaborador semanal en “Gente despierta” de RNE

Temblando entre mi sangre

hombre triste de pie

Todo fue necesario. Estoy de acuerdo
en vivir y morir. Nada se vuelve
atrás, nada se vuelve, ni nosotros;
y me queda tan poco de aquel tiempo,
cavó tanto el olvido en la memoria,
que apenas unas tardes amarillas,
ciertas piedras oscuras, mi tristeza,
el desvaído azul de un sueño niño,
he podido salvar de mi pasado.
Rostros que me borraron de los ojos
los lentos y sombríos pleamares,
y algunos pormenores de septiembre
junto con otras nubes que no digo,
por no tocar la herida todavía
viva de aquella edad maravillosa.
Edad en que lo mismo fue nacer
y ver el mar allí como esperando
el borbotón de vida que era uno
sobre la arena intacta de la orilla.
Por eso, si me pongo a recordarme,
oigo llorar a un niño silencioso
y un vuelo de gaviotas mañaneras,
cuando niño y gaviotas asistieron
al milagro inefable de la luz.
Y comprendo que nada ocurrió en vano
si un ala del recuerdo se me entra
de rondón en la vida alguna vez
por los callados túneles del alma
levantando un rumor de soledad,
hojas caídas, penas, días felices,
para marcharse luego como vino…
Por eso, si me pongo a recordarme,
oigo un lejano temporal de rosas
asolando los huertos de mi infancia.
Y aunque llore por todo lo que ha muerto,
comprendo que también fue necesario
que todo se perdiese, para un día
—distante de aquel tiempo irrepetible—
recogerlo temblando entre mi sangre.

del libro “El corazón en el tiempo”, 1963

Arturo Maccanti Rodrigues (Las Palmas de Gran Canaria en 1934-2014). Publicó sus primeros poemas en la revista universitaria Nosotros. Ha sido notable su labor de traducción, especialmente de poetas italianos. En 1985 fue incluido en la antología Chile en el corazón, editada en Barcelona. En 1986 la obra poética publicada por Maccanti hasta entonces fue objeto de un detenido estudio de Miguel Martinón en su libro La poesía canaria del mediosiglo. Recibió el Premio Canarias de Literatura en 2003.